Autos clásicos

Autos Clásicos: Jensen Interceptor

Además de ser muy atractivo, este deportivo inglés revolucionó los sesenta con tracción integral y un especie de ABS.

Autos Clásicos: Jensen Interceptor

El Jensen interceptor es uno de esos autos que lo ves y te gusta, aunque no puedas decir muy bien por qué. Además, te puede sonar conocido y en parte es porque lo viste en películas como Rápido y Furioso 6. Lo cierto es que este fino y artesanal coupé inglés revolucionó el mundo de los deportivos en los 60s. Te contamos cómo.

En 1963, la firma británica Jensen apunto a la moda que venía en Europa en aquellos años. Los pequeños constructores artesanales, como Bristol, Iso o Facel Vega, producían deportivos con carrocerías de diseño propio, movidos por enormes y potentes motores V8 estadounidenses y carrozados por destacados diseñadores.

Así, Jensen lanzo al mercado el CV8, un coupé de cuatro plazas con carrocería de fibra de vidrio y un motor Chrysler de 5.9 litros de cilindrada. El auto sin embargo, no funcionó, la carrocería de fibra encajaba mal con el chasis y con los paneles de aluminio de las puertas. Estéticamente, no resultaba agradable, por lo que los directivos de Jensen decidieron sustituirlo por un nuevo auto, que fue presentado en 1966 en el Salón del Automóvil de Londres y en donde se recuperó el viejo nombre Interceptor, de antes de la guerra.

El chasis era el mismo que el CV8, entre otras cosas porque ese elemento era lo mejor del coche y contaba con una suspensión independiente por brazos oscilantes en las ruedas delanteras y un puente trasero motriz rígido con diferencial autoblocante Salisbury y barra Panhard que combinaba elásticos longitudinales con amortiguadores hidráulicos. La solución era tan atrevida como eficaz, aunque en el ámbito dinámico lo mejor era el motor V8, un Chrysler de 6.2 litros asociado a una caja de cambios capaz de soportar el enorme torque, en este caso, una Torqueflite de tres velocidades.

En cuanto a la carrocería, Jensen se olvidó de la fibra y fue a Italia para que Carrozzeria Touring la construyera, siguiendo la tecnología Superleggera. El diseño era muy atractivo contando como elemento más destacado el medallón trasero en forma de burbuja.

En 1968, Jensen decidió adoptar en su nuevo auto el sistema de transmisión inventado cinco años antes por Harry Ferguson. Se trataba de un diferencial central que repartía el par entre ambos ejes para conseguir así una mejor capacidad de tracción y una mayor seguridad. Para Jensen no fue muy complicado realizar el cambio, bastó alargar en diez centímetros la distancia entre ejes para colocar el nuevo diferencial en el centro y mantener el árbol de transmisión con una pequeña prolongación hasta el eje delantero.

Al Interceptor FF (Formula Ferguson) se le agregó otro gran invento, desconocido hasta el momento, el sistema Dunlop Maxaret de antibloqueo de frenos, una especie de ABS mecánico aplicado hasta entonces solo en aviones. La maniobrabilidad, la estabilidad y la capacidad de tracción del FF (ojo de no confundir con el nuevo Ferrari Four), con su diferencial tarado con el 37% de par en las ruedas delanteras y el 63% en las traseras, fueron las mejores de su época entre los coupés de lujo. Lo del sistema antibloqueo, por su lentitud de respuesta, no era de lo mejor, ya que la frenada se veía comprometida, aunque la direccionalidad del auto se mantenía a voluntad.

Puertas adentro, el Jensen Interceptor tenía el tradicional buen gusto británico, con el uso de lana y cuero para los asientos y las contrapuertas y toques de madera de raíz de nogal en la consola central. Era poco ergonómico, el volante estaba muy bajo, el tablero tenía líneas muy rectas y los asientos no ajustaban bien en las curvas. El equipamiento fue mejorando con los años y llegó a contar con dirección asistida, aire acondicionado y cierre centralizado, además de asientos con calefacción.

El gran problema de FF, fue el precio, era mucho más caro que el Interceptor normal y los clientes no querían pagar el sobreprecio, así que mientras el de tracción trasera se vendía bien, del FF sólo se produjeron un centenar de unidades y la marca lo retiró en 1971. Cuando ya había adoptado el nuevo motor Chrysler de 7.2 litros que rendía 55 caballos más, Jensen se encontró con problemas para sobrevivir al fallar el proyecto de realizar un Jensen Healey de dos litros. Así, en 1974 siguió sacando partido al Interceptor al presentar una versión elegante descapotable, que mantenía las cuatro plazas. Este modelo se vendió bien, junto a la versión llamada coupé, que era un descapotable con techo duro traslucido.

Finalmente, Jensen dejó de fabricar el Interceptor en 1975, siendo sólo 320 unidades, FF. Hoy en día es considerado uno de los autos más revolucionarios de los 60s, como así también el auto que abrió el camino a la tracción integral en los deportivos.

Si quieres verlo en acción, debajo de esta nota te dejamos un video realizado por Top Gear, donde le rinden tributo realizando una falsa presentación de una serie inglesa de los 60s.

 

 

The Interceptors by Top Gear

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